Acabo de regresar de El Salvador. Lo recorrí de oriente a poniente, de  norte a sur. Especialmente pase por las calles de San Salvador y supe de primera mano de las madres mártires que murieron por defender la causa de los pobres. Regrese muy triste porque comprobé que no es cierto que la sangre de los mártires  sea semilla de nuevos cristianos.  Tampoco es cierto que la pobreza y la miseria hayan desaparecido, siguen muy presente, no ha desaparecido la guerra sigue presente. Otro aspecto más difícil de explicar y entender es por qué estas comprobaciones nos invitan a reflexionar.

Se siente y percibe a la vuelta de cada esquina como los guardas de seguridad están armados  hasta los dientes con armas de muerte, como en los mejores tiempos de la guerra. ¿Por qué están armados? ¿Cuál es el enemigo que debe desaparecer para que cambie la sociedad?

Las causas de la guerra siguen vigentes. La sensación es que el enemigo es el pueblo educado y organizado; pero la verdad  es que el pueblo no ha sido educado y hasta se podría creer que quieren que no sea educado. Tal vez  el enemigo sea ese pueblo educado.

Monseñor Romero  ya lo afirmo: “Hoy tanto más que ayer el  aparato educativo es un solemne aparato de  alienación y dominación.

Así se expresa Monseñor Romero:

“Si el aparato educativo, solamente es el solemne aparato para seguir manteniendo y recreando un instrumento de alienación y dominación y no un proceso educativo.  Sería una de las frustraciones más espantosas…” La educación que sigue vigente en El Salvador es para que la sociedad se mantenga tal  cual es, una “educación” que no quiere saber nada de la participación política, democrática y consciente. Añadimos nosotros es sencillamente esas prácticas engañosamente “educativas” son necesarias para que esta sociedad siga como es: mantenedora del status. Porque como lo afirma Monseñor Romero: “Las causas siguen vigentes”.

Además “hay tanto o más que ayer”  el aparato educativo es solo el solemne aparato de alienación y dominación.

Cuáles son esas misteriosas causas que si necesitaran las armas para seguir matando. Que extraño tener que matar a los que piensan. Algunos autores nos proporcionan nos brindan algunas reflexiones para percibir dichas causas y comprobar que siguen muy presentes en la sociedad Salvadoreña.

Sobre las causas que entorpecen  que el pueblo Salvadoreño  resuelva sus graves problemas sociales.

Tomada del periódico, de Abril o Mayo del 2013, aparece en un artículo que nos ayuda en esa búsqueda de pistas. “Los jesuitas los marines de la iglesia”: siempre dispuestos a todo. Siempre en vanguardia e invocando su credo. “A mayor Gloria de Dios”. En 1969 el padre Ellicura convocó a unos ejercicios espirituales en El Salvador, se reunieron unos jesuitas que hicieron una profunda autocritica ante Dios. Se preguntaron que deberían hacer por los oprimidos. El padre arrupe  (papa negro) nos pidió no olvidar las vivencias experimentadas. 16 jesuitas murieron en Centroamérica. El mismo Ellicura murió  por el ejército de El Salvador.

Se siente y percibe a la vuelta de cada esquina, los guardas de seguridad están armados hasta los dientes con armas mortales, los mimos que les duró la guerra. ¿Por qué? ¿Cuál es el enemigo a quien tiene que matar para que cambie la sociedad salvadoreña?

¿Por qué esa inseguridad social, porque ese miedo, quien es el enemigo?

Las causas siguen vigentes y pareciera que el pueblo no ha sido educado y hasta se podría creer que no quieren que el pueblo sea educado.

Monseñor Romero ya puso el dedo en la llaga.

“Hoy tanto o más que ayer el aparato educativo es solo el solemne aparato de alineación y dominación.”

Algunos autores nos ofrecen algunas pistas para encontrar las causas y poder encontrar las soluciones.